martes, febrero 22, 2011

Como decir, cómo explicar.

Como entender mi disconformidad física, cómo volver a caer.

Con una mentalidad totalmente atípica a las demás, el espejo refleja mi vida entera basada en el exterior, en cada músculo, en cada parte de mí.

Llevo el pasado en la piel y en mi mirada las miradas de los demás. Aprendí a querer lo raro, aprendí a quererme como soy después de más de 10 años. ¿Y hoy? Revivo en mi desconcierto.

Creí en la anorexia, creí en la perfección para tiempo más tarde caer en la cuenta de que la perfección la llevaba en mi interior, a mi manera, en mis formas que descansan sólo en aquellas cualidades “no-normales”.

Hace no mucho tiempo atrás soñé un futuro, tiempo que hoy transcurro y sueño que se hizo realidad. Soñaba desfilar, ser reconocida por alguna de esas tantas no-cualidades que me integraban, por lo que sea. Y lo fui. Fui fotografiada, querida, apreciada como mujer y lo más importante fui descubriendo un talento que nunca imaginé. A fin de cuentas servía para algo más que la redacción de textos que relatan un pasado atroz, un presente incierto y un futuro en soledad, y, por supuesto, con más, mucho más dolor.

Y con el correr del tiempo me di cuenta que no alcanza con tener una altura prodigiosa, estimada elegancia que se me ha otorgado y que hoy me eleva a las pasarelas y al maravilloso mundo de los flashes fotográficos. Hay huellas que borrar, kilos que adelgazar, sonrisas que fingir, hoy todo es belleza. Hoy el interior no importa.

Belleza que quiero conmigo, metas que quiero cumplir, logros por realizar. Cuestión de tiempo, tiempo que me dará piel, carisma, profesionalismo y las piernas más increíbles que alguna vez pensé tener. Más allá del mundo pienso lograrlo, por quienes se burlaron, por quienes no contaron conmigo más allá de mis súplicas por figurar. Soy capaz de muchas cosas por ser feliz, el sacrificio es una de ellas.

¡Vamos!

-No tengo aires de narcisismo, tengo trastornos narcisistas momentáneos.

El resto de las horas soy un cadáver más pudriéndose en soledad

Sí, ya lo sé. Estoy enferma-

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